Convertir TIN a TAE (aproximado)
La TAE es siempre igual o mayor que el TIN porque incorpora la capitalización de los intereses y las comisiones: un TIN del 5% con pagos mensuales equivale a una TAE de aproximadamente el 5,12%.
TIN: tipo nominal sin capitalización. TAE: equivalente anual real con capitalización mensual. TAE > TIN siempre.
Fórmula
TAE = (1 + TIN/12)^12 - 1 Ejemplo
TIN 5% → TAE 5.12%. TIN 10% → TAE 10.47%. Sin contar comisiones.
¿Qué diferencia hay entre TIN y TAE?
El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el porcentaje que el banco aplica como interés puro, sin tener en cuenta ni la frecuencia de los pagos ni los gastos asociados. La TAE (Tasa Anual Equivalente) es un indicador más completo: incorpora el efecto de la capitalización (los intereses se cobran mensualmente, no una sola vez al año) y, en su versión oficial, también las comisiones y los gastos del producto. Por eso la TAE es siempre igual o mayor que el TIN. La diferencia entre ambos es la misma idea del interés compuesto: cobrar un 0,4% doce veces al año no equivale a un 5% una vez, sino a algo más. En productos sencillos y sin comisiones, TIN y TAE casi coinciden; en productos con comisión de apertura, seguros vinculados o pagos frecuentes, la brecha se abre y solo la TAE muestra el coste verdadero.
¿Cómo se convierte el TIN en TAE?
Considerando solo la capitalización mensual, la conversión se hace con TAE = (1 + TIN ÷ 12)^12 − 1. La diferencia crece cuanto mayor es el TIN:
| TIN | TAE (capitalización mensual) |
|---|---|
| 3% | ≈ 3,04% |
| 5% | ≈ 5,12% |
| 8% | ≈ 8,30% |
| 10% | ≈ 10,47% |
| 20% | ≈ 21,94% |
¿Por qué la TAE es el dato que debes mirar?
Dos préstamos pueden anunciar el mismo TIN y, sin embargo, costar cantidades muy distintas: uno con comisión de apertura y seguro vinculado, otro sin ellos. La TAE oficial neutraliza esas diferencias y permite comparar de forma homogénea, por eso la normativa de transparencia bancaria obliga a mostrarla en la publicidad de los productos financieros. La regla práctica es sencilla: para comparar la cuota de una hipoteca o de un préstamo personal, fíjate en la TAE y en el coste total en euros, no en el TIN aislado. En depósitos y cuentas remuneradas ocurre lo mismo pero al revés: ahí la TAE indica lo que ganas, y una comisión de mantenimiento puede reducirla. Un TIN atractivo con una TAE muy superior es una señal de que el producto esconde comisiones que conviene revisar antes de firmar.
¿Existen TAE negativas o iguales al TIN?
El TIN y la TAE coinciden solo en un caso: cuando los intereses se pagan una única vez al año y no hay ninguna comisión. En cuanto los pagos son mensuales o trimestrales, la TAE supera al TIN por efecto de la capitalización. En el sentido contrario, pueden aparecer TAE inferiores o incluso negativas en productos de ahorro cuando las comisiones (de mantenimiento, administración o custodia) se comen la escasa rentabilidad: es un aviso de que ese depósito o cuenta, en la práctica, te cuesta dinero. Al analizar cualquier oferta financiera, el orden correcto es: primero mirar la TAE para saber el coste o rendimiento real anual, y después el coste total en euros a lo largo de toda la vida del producto. El TIN, por sí solo, casi nunca cuenta la historia completa, y compararlo entre ofertas distintas puede llevar a elegir la más cara.
Preguntas frecuentes
¿TAE real?
TAE oficial incluye también comisiones. Esta calculadora solo capitalización.
¿Por qué importa?
Para comparar préstamos: misma TIN puede dar TAE muy distinta si hay comisiones.
¿Y TAEs negativas?
En depósitos sin remuneración por comisiones (raro hoy).
¿Por qué la TAE es siempre mayor que el TIN?
Porque la TAE incorpora la capitalización (interés sobre interés) y, en su versión oficial, también las comisiones. Refleja el coste real anual; el TIN solo el tipo nominal.
¿Qué dato debo mirar para comparar préstamos?
La TAE oficial, no el TIN. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAEs muy distintas si uno cobra comisión de apertura o seguros vinculados.
¿La TAE incluye los seguros obligatorios de una hipoteca?
La TAE oficial incluye los gastos que el banco impone para conceder el préstamo, como comisiones y ciertos seguros vinculados. Sin embargo, no siempre refleja el coste de productos «bonificadores» opcionales, así que conviene pedir la TAE con y sin ellos para comparar bien.